¿Para qué sirve la Inteligencia Emocional?
- 7 nov 2015
- 2 Min. de lectura
Daniel Goleman ha intentado descubrir qué factores determinan las diferencias que existen, por ejemplo, entre un trabajador “estrella” y cualquier otro ubicado en un punto medio, o entre un psicópata asocial y un líder carismático. La diferencia está
en ese conjunto de habilidades que ha llamado “inteligencia emocional”, entre las que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la empatía, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo.

Vivimos en un mundo en que imperan los valores de competitividad, exigencia, dinero y violencia. Nuestros hijos crecen absorviendo todo esto, sin recibir apenas una educación para enfrentar toda esta violencia recibida, estrategias para saber hacer frente a los fracasos cuando no alcanzamos lo que queremos a la primera. En esta sociedad tan exigente no alcanzar todo lo que se espera de nosotros puede provocar frustración, sentimientos negativos de incompetitividad, bajada de autoestima, falta de empatía y cooperación con los otros.
Para tener verdadero éxito en la vida necesitamos de la Inteligencia Emocional, que nos permite saber regular estas emociones negativas, y volver a levantarnos cuando algo no nos sale como queríamos.
Las personas con buena inteligencia emocional saben que si algo no sale a la primera, hay otras opciones y que ahí no se acaba el mundo. Tienen un plan B,C,D...tantos como letras tiene el abecedario.
Tienen entusiasmo por la vida, y son capaces de automotivarse encontrando placer en búsqueda de nuevas aficiones, hobbies, desarrollando nuevas destrezas, les gusta aprender cosas nuevas, se plantean los problemas como desafíos, sin llegar a permanecer pasivos o bloqueados frente a las dificultades.
También son personas que comprenden bien los sentimientos ajenos, y tratan por ello de no herir a los demás. Sus relaciones personales son más satisfactorias, ya que los otros también se encuentran más a gusto con ellos, no son personas conflictivas, pero si algo les molesta son capaces de defender sus derechos y dar su opinión aunque no sea la mayoritaria.
Todo esto se aprende fomentando una buena autoestima, seguridad, una comunicación adecuada, valorando y potenciando el esfuerzo más que los resultados, para que cuando algo no salga como nos gustaría, no tiremos la toalla y sigamos luchando.
Además si eres capaz de mantener adecuadas relaciones personales, esto se trasladará a tu vida laboral, sentimental, familiar, ya que tendrás las bases adecuadas para saber liderar y trabajar en equipo, gestionar conflictos de forma positiva, empatizar y entender a tu pareja, sentirte satisfecho con tu vida valorando lo positivo en general.
En definitiva la inteligencia emocional crea personas más humanas y resilientes.












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